Porque pensamos, defendemos la autonomía

 

 

Editorial

 

Una noche, a inicios de la década de los años 50, en la ciudad de León, las autoridades de la entonces Universidad Nacional de Nicaragua colocaron una efigie de Anastasio Somoza García en la entrada del Paraninfo y, a la mañana siguiente al ser descubierta por los estudiantes, comenzó la lucha por quitarla y con ello, la demanda por el respeto a la autonomía universitaria.

Hubo que transitar por muchas dificultades, luchas de las distintas generaciones de estudiantes para lograr su aprobación convertida en Ley 89, la cual permite libertad de crítica, de pensamiento y de cátedra.

Mantenerla ha costado sangre. La firma de esta ley costó; primero, cuatro muertes en la masacre estudiantil del 23 de julio de 1959; intensas luchas por el 2% primero y luego por el emblemático 6% que costó vidas, jóvenes lesionados, algunas para toda su vida.

Cada gobierno ha amenazado la autonomía universitaria a su manera. Durante la Revolución se llegó a pensar que esta era fuente de derecho y que ya no era necesaria la autonomía porque las “universidades eran del pueblo”. En nombre de esta afirmación y a la luz de las primeras contradicciones se crearon bandos hasta polarizarse lamentablemente, entre los “revolucionarios” y los “contrarrevolucionarios”.

Las universidades, particularmente las que integran el Consejo Nacional de Universidades, diez en total, en el caso de las públicas, fueron llevadas a una máxima politización que poco a poco minó la autonomía, hasta convertirlas en centros de operaciones partidarias donde no se respetan las diversas formas de pensamiento, la tolerancia y el debate de las ideas.

Después de más de 60 años de inicios de la lucha y de 56 de haber sido firmada la autonomía, esta prerrogativa de pensamiento sigue en estado de alerta pues se han dado separaciones deliberadas de docentes e investigadores de gran calidad científica porque han pensado diferente a las políticas del actual gobierno.

En algunos centros de enseñanza, la principal organización estudiantil, porque no se permite otra, la UNEN, algunos de sus miembros han llegado a condicionar la permanencia de estudiantes al respaldo que deben darle en período de elecciones internas y, en algunos casos graves, hasta el chantaje, lo cual es inadmisible.

¿Cuál es nuestra posición ante esta realidad? Estamos en contra de la manipulación de cualquier gobierno que pretenda controlar y convertirnos en objetos carentes de pensamiento propio por medio de chantajes disfrazados de obras caritativas.

Actualmente los estudiantes de algunas universidades, al enfrentar algún problema de carácter académico recurren a las autoridades de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua, UNEN, organización que se ha convertido en decisorio en el tema de las becas y desde ahí se dictan las soluciones.

Carlos Marx dice que “los súbditos son súbditos porque creen que el rey es rey”, sin embargo no se dan cuenta que el rey es rey porque ellos son súbditos; después de esta frase, no hay mucho que decir.

Aitáenlared es un cibermedio creado y manejado por estudiantes de Comunicación Social de la Universidad Centroamericana, UCA, preocupados e interesados por la libertad y la autonomía universitaria.

Tenemos en gran medida la responsabilidad social y futuro de la democracia y la igualdad en un país acechado por conductas autoritarias que han atentado contra la libertad y la autonomía de las universidades. Ese es nuestro compromiso.

1 Comment on "Porque pensamos, defendemos la autonomía"

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