¿Quién dijo que los jóvenes no piensan?

Jóvenes se inspiran en Pedro Joaquín Chamorro para escribir sus propios editoriales

Juan Ramón Huerta

Redacción de Aitá

“¿Cómo vencer la hoja en blanco?”, “¿Cómo interpretar a Pedro Joaquín Chamorro en un editorial mío?”, fueron entre otras los dilemas expresados por los estudiantes de Historia del Periodismo en la carrera de Comunicación que ofrece la Universidad Centroamericana en su facultad de Humanidades y Comunicación.

En su Syllabus, en lo que corresponde a Historia del Periodismo en Nicaragua, a los estudiantes se les recomienda leer el libro “El Periodista” de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal para que conozcan la fuerza y energía que tenía el pensamiento del héroe nacional asesinado por sicarios de la dictadura somocista el 10 de enero de 1978.

Pero la misión no terminaba con leer el libro que reúne una selección de sus acostumbrados editoriales que publicaba en el diario La Prensa, sino inspirarse en ellos y escribir los suyos sobre los temas que decidieran libremente. La mayoría se vio motivada por la denuncia y la argumentación sobre lo que vive Nicaragua hoy día.

Al leer a Pedro Joaquín, los estudiantes tuvieron la oportunidad de argumentar lo que en discruso se ha venido diciendo acerca del parangón que existe en el período de la dictadura somocista con lo que está construyendo el presidente Daniel Ortega en Nicaragua.

La lectura de “El Periodista” fue suficiente para que ellos desencadenaran sus argumentos, puntos de vista y visiones sobre lo que vive Nicaragua. Lejos de discursos o animadversiones partidistas, los estudiantes expresaron, en libertad, sus opiniones.

A continuación se ofrece una muestra de 14 editoriales, de los más de treinta presentados en el mes de julio, como uno de sus trabajos finales.

 

Asalto al pluralismo político

 

Clara María Hernández Castillo (*)

 

Este año en algunas personas se ha sembrado intriga en cuanto al tema de las elecciones presidenciales. Es evidente que en nuestro país, la figura de la oposición es débil, carece de seriedad, o bien, ha sido callada de la manera más totalitaria por parte del actual gobierno.

Semanas atrás, causó gran impacto la noticia de la destitución de diputados opositores de la Asamblea Nacional. La reacción que tengo de esta noticia es: ¿Habrá mayor asalto al “pluralismo político”?

Si retrocedemos el tiempo y nos ubicamos en el contexto de la revolución, una de las promesas era respetar y brindar espacios sanos al pluralismo político, es hacerse los tontos si pensamos que con el gobierno que tenemos, esa promesa no se ha quebrantado. ¿Qué significará para nuestro país semejante acto? ¿Quedarse tranquilo/tranquila con tremendo asalto es una decisión sabia?

Hagamos memoria del bien conocido dicho “del dicho al hecho hay mucho trecho” con esto quiero decir que, las promesas de respetar el pluralismo político se las llevó el viento.

Adentrándonos en el contexto actual, Nicaragua cuenta con 19 partidos políticos, pero por favor, seamos personas de alto discernimiento y caigamos en cuenta de que esto no funciona sino como “cortina de humo” para aparentar a otros países que en Nicaragua se goza de una plena actividad pluralista donde las distintas opiniones políticas tienen lugar y gozan del debido respeto. Es momento de hacer algo para que nuestra situación mejore.

A los jóvenes se nos dice que somos el futuro, que el cambio depende de nosotros. Además se nos sugiere crear algún movimiento, un grupo juvenil, que defienda los intereses nobles de la lucha que debería comenzarse para que no se repita la historia. Lo cierto es que, lo mejor que nosotros como jóvenes podemos hacer, es eso; unámonos para concienciar a demás jóvenes que desconozcan la situación actual, tomémonos el tiempo de hacer algo por nuestro país, no permitamos que se repita la historia, nuestra Nicaragua merece un ambiente de inclusión para todos y todas, tenemos que ser ciudadanos, defender nuestros intereses y luchar por lo justo.

 

(*) Estudiante I año de Comunicación, UCA

 

 

Basta de silencios reprimidos

 

Dania Hurtado (*)

 

“Todo lo que pensamos no lo decimos, todo lo que opinamos lo ignoramos…” Durante muchos años el derecho a la libertad de expresión se nos ha sido violado por gobernantes corruptos, que solo nos hacen callar, porque les convienen, sin embargo esto no debe ser así cada quien se le a de ser respetado esto.

El gobierno de Daniel Ortega tiene a muchos con los ojos vendados, y otros tenemos los ojos descubiertos, pero con la boca tapada. Muchos de nosotros miramos lo que pasa día a día con este gobierno mediocre que solamente vive enamorando a la juventud nicaragüense, porque se les hace mas fácil tratarlos como títeres regalándoles wifi en cada parque, entreteniéndolos para que no vean lo que pasa a su alrededor, sin embargo a vemos otros que observamos lo que no es correcto, pero solo lloramos por dentro.

Nos adornan las avenidas llenando árboles metálicos con bujías, que parece pista de aterrizaje,  consumen mucha energía, pero  ¿quiénes pagan el consumo energético? Lo pagamos nosotros mismos con nuestros impuestos, sin embargo es algo que se desperdicia porque no vale la pena; lo mas lógico es poner árboles naturales y así cuidamos al medio ambiente a la misma vez ahorramos energía, el gasto de hacer un árbol de la vida, y también tenemos como caminar debajo de las sombras. Como el gobierno se siente identificado con esto no lo quita.

Pero todo lo que acabo de decir anteriormente no lo puedo decir, porque mi derecho a opinar lo que pienso se me ha sido violado. Ya no se haya que hacer, estamos viendo una dictadura, aunque muchos no queramos verlo de esta manera pero es mas que la verdad.

Ya los medios de comunicación han sido comprados para que se hable muy bien del presidente y tapar más nuestros ojos,  y no saber que hacer ante las situaciones. Aquí en Nicaragua nadie puede ser libre, no se nos enseñan información valiosa para que veamos la realidad, la verdadera pobreza que se vive en Nicaragua mientras que los diputados, alcaldes y todo aquel que le lame las medias a Daniel ganan mejor que a quienes lo merecen, sabiendo que no mueven ningún dedo solo están de estampas.

En conclusión, la razón de mi escrito es abrirle los ojos a la juventud de hoy, que no se dejen engañar por las cosas bonitas que ven, y que no tengan miedo a decir lo que pensamos del gobierno o de cualquier otra cuestión, porque este es un derecho que se nos da a todos y que se nos debe respetar. No sigamos llorando por dentro, lloremos por fuera que nos vean que sufrimos por nuestra Nicaragua.

(*) Estudiante de I Año de Comunicación, UCA.

 

Hora de prestigiar la política

Darling Molina Fonseca (*)

 

Al leer los editoriales de Pedro Joaquín Chamorro me he dado cuenta que la situación actual de Nicaragua tiene grandes similitudes a la época somocista.

Este próximo noviembre habrá elecciones en el país y es triste ver que se desconocen candidatos a la Presidencia, solo suena un nombre fijo: Daniel Ortega, el cual irá por tercer período consecutivo y segunda reelección. No hay oposición, no hay opciones.

No resulta fuera de lugar comparar al inconstitucional presidente de Nicaragua con el general Somoza.El gobierno de Ortega ha venido trazando daños a la institucionalidad, secretismo y hasta violación de los derechos humanos.

Con la situación de la oposición, se afirma que Ortega podría ganar las elecciones, teniendo una oposición dividida y a la población escéptica de ejercer su derecho al voto, en este punto recordar que los empleados públicos son prácticamente obligados a votar.

El país lo ha venido conduciendo como su hacienda, con un enfoque autoritario, abusando del poder y con actos de corrupción.

Como estudiante de Comunicación observo el panorama que se vive en mi país y la posición que jugamos los jóvenes. El pasado 19 de julio la plaza estuvo llena de jóvenes, masas que siguen a un líder a ciegas, sin darse cuenta de la ignorancia en la que se están dejando sumergir, y digo ignorancia no porque desconozcan lo que está pasando alrededor, sino porque lo siguen permitiendo.

Ortega ha venido ejerciendo un régimen popular, donde esas masas son su plan de acción, acaparando a la juventud, engañándoles, adiestrándolos a su molde.

Por medio de pactos y alianzas ha venido controlando a la llamada oposición, que hoy se ha reducido por división. Se hizo del respaldo de la Iglesia, tanto católica como evangélica, aunque la Constitución de Nicaragua dicta que el país es laico.

¿Y nosotros en qué posición jugamos? ¿En qué momento haremos que esto se detenga? El futuro de Nicaragua es delos nicaragüenses. Está en nuestras manos, nuestras voces, nuestras acciones. Aunque la prensa libre es necesaria, no es suficiente, necesitamos voluntad política también.

Permitir que la historia se repita es nuestra decisión. Permitir que otra dictadura se instale nos corresponde a nosotros, de nada sirve reprochar la conducta del presidente, el gobierno, sus funcionarios, si solo llegamos hasta ahí y nos regresamos, entonces esta situación seguirá ocurriendo una y otra vez y cuantas veces sea permitido. ¡Es necesario  actuar!

Se necesita devolver prestigio a la política, la cual es el arte de gobernar y que nuestros funcionarios lo que han hecho es politiquería.

Que las palabras de Pedro Joaquín sean una llama encendida en el corazón de cada nicaragüense: ¡Nicaragua volverá a ser república!

(*) Estudiante de I año de Comunicación, UCA.

 

Gobierno de fachadas y migajas

 

Grecia García Arias (*)

Nicaragua es un estado que  aparenta  tener un gobierno ejemplar, detrás de esta apariencia se encuentra una población que sigue permitiendo que no haya política, mucho menos que exista democracia. Lamentablemente no todos están al tanto de esta realidad, la mayoría de los habitantes se encuentran cegados ante las migajas que recibe por parte del gobierno.

Según los medios de comunicación oficiales, nuestra nación prospera día con día, en paz y unidad. ¿Será cierto que nuestro país esté pasando por momentos de prosperidad, o simplemente es pura fachada, y es lo que nos quieren hacer creer?

Por supuesto que Nicaragua goza de un gobierno ejemplar, si de fachadas se tratará, sería el mejor de todos. El presidente se ha encargado de estructurar a nuestra república a su gusto y antojo, tal como si fuese una de sus famosas “Casas del pueblo”. Digo esto haciendo referencia a todo lo que oculta ante la ciudadanía.

Si bien, no podría acusarlo de cosas que con certeza no sé, pero si denunciaré lo que observo y compruebo.

El comandante llena de palabrerías los medios de comunicación, mostrando a la población solo lo que le conviene, a la vez oculta los grandes problemas. Cuando no logra ocultar, recurre a fingir que atenderá y erradicará con el problema, dejando las supuestas soluciones a medias. Desgraciadamente maneja gran parte de los medios comunicativos,  hace en ellos lo que se le plazca.

Estamos ante en una fachada, debido a que se cree que no hay problemas que deban ser atendidos con urgencia. Nuestros pobladores se dejan llevar por tanta palabrería y por las migajas que reciben del gobierno. Creen que tienen a un presidente que está al tanto de sus problemas, sin embargo, no saben que es deber de él erradicar los problemas de raíz, tampoco conocen de sus  derechos.

Y claro, como culpar a la ciudadanía de no conocer sus derechos, si no reciben una educación apta y completa, aparte de esto, su única esperanza de poder estar al tanto de la realidad de Nicaragua son los medios de comunicación, los cuales la mayoría son del señor Ortega.

En estos canales solo presentan noticias light, lo cual provoca una mala imagen del país en el exterior, logrando distraer a los nicaragüenses.

La situación que estamos viviendo la podemos asimilar con la dictadura Somoza, en los años 50, donde se decretó la Ley del Bozal. Los ciudadanos tenían prohibido expresar sus ideas. La diferencia es que ahora podemos manifestar nuestras ideas y quejas de muchas maneras, sin embargo muchos pobladores e instituciones, se encuentran sordos ante las protestas que no logran escucharse, y los que no lo están, seguramente se encuentran comprados.

(*) Estudiante de I año, Comunicación, UCA.

 

Una policía al servicio de los poderosos

Janeth Muñoz (*)

Siendo parte de la generación futura de este país, anhelo una mejor vida. Es desconcertante que un Gobierno que dice “preocuparse por su nación” no colabore con nuestra seguridad  como realmente debería de ser.

Pobladores han vivido robos en calles o casas, muertes, accidentes, guerras, y un sinnúmero de situaciones que los mantienen en una constante aflicción de lo que  pueda pasar mientras se camina campantemente por la calle, encontrarse en una lugar público o bien en la “tranquilidad de su hogar”.

Vivimos en una nación donde el presidente Daniel Ortega se preocupa más por la protección de sus socios, figuras públicas importantes, que por una mejor seguridad hacia los entes de este país. La policía aparenta hacer su trabajo correctamente solo en festividades, al pasar esto todo vuelve a ser un descuido hacia nosotros. Debería de existir un poco más de orden con respecto a esta situación.

Personalmente, siento que la Policía descuida de muchos aspectos en nuestro alrededor.Si se supone que son entes encargados de brindar un mejor modelo hacia los nicaragüenses, no deberían de adentrarse a la ambición por el dinero. A lo que me refiero es que he visto y escuchado casos de personas que compran a los policías para robar, librarse de multas o aprovechar para acabar con la vida de otros.

Los agentes policiales suelen ser corruptos en ciertas ocasiones, no culparé solo a ellos sino que también a la persona que lo provoca para incumplir los deberes que se le atribuyen. Dicho esto, hay que hacer un alto con respecto a estas situaciones, ser justos y sinceros. Puesto que, nos afecta a nuestra manera de vivir para que sea un poco más tranquila.

Nicaragua hace 37 años se libró de una dictadura llena de represión y tortura hacia los habitantes. Lamentablemente estamos propensos a repetir esta historia, quizá no completamente, pero el rompecabezas se va juntando poco a poco; digo esto, por la manera en que la Policía Nacional trata a los denunciados, ladrones, individuos en huelgas, etc.

He notado en las noticias o presenciado, la inmolación que se les hace a estas personas por cometer faltas; los han golpeado, pateado e incluso hasta matado, solo para conseguir información o “detener” conflictos entre sí. Los habitantes de este país se quejan por el comportamiento de las autoridades y buscan como evitar que sus derechos sean violados o sean violentados de esta manera. Se pretende vivir en un país fuera de peligro y preocupación.

No hay que dejar a un lado la situación que el país está viviendo, los delincuentes de El Salvador llamados “Maras” están invadiendo territorio e intimidándonos, y la Policía no actúa de manera rápida, ni busca otras medidas para acabar con este problema. Es importante que tomen cartas en el asunto ante cualquier riesgo, para que la vida y seguridad de nosotros mejore

(*) Estudiante de I año de Comunicación, UCA.

 

¿Ciudadanos o súbditos?

 

Jennifer López Bravo

Hace varias semanas leí en los editoriales de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (Q.E.P.D) publicados en su libro El Periodista una frase que dice: “ser ciudadano en una democracia es muy distinto a ser súbdito en una dictadura”. Esto me hizo reflexionar acerca de la situación actual del país y me pregunté “¿estamos siendo ciudadanos libres o súbditos del actual gobernante?”.

Considero que un verdadero ciudadano es aquel que respeta y hace respetar las leyes, es quien se manifiesta y defiende sus derechos cuando son mancillados, quien se expresa libremente para ser escuchado, es quien trabaja, mantiene y saca adelante a su familia con su esfuerzo sin obedecer imposiciones de un gobernante.  Un ciudadano debe ser libre y gozar de bienestar social.

Sin embargo, lo que he visto a mi corta edad me ha hecho pensar que la mayoría de nicaragüenses considera que el ser ciudadano significa solamente ir a votar cada cuatro años para la elección del presidente del país y que recibir la cédula de identidad basta para ser ciudadano. Muchos nos consideramos ciudadanos y ni siquiera estamos conscientes de nuestros derechos, deberes, responsabilidades y obligaciones como tales.

Actualmente, vivimos en una sociedad en la que disfrazadamente los nicaragüenses estamos siendo súbditos del gobierno de turno.Tal es el caso de los trabajadores de las instituciones públicas que tienen que obedecer los lineamientos del gobierno para no perder sus trabajos.

¿Es justo que los trabajadores tengan que asistir obligadamente a actividades organizadas por el gobierno para conservar sus empleos? ¿Acaso esto es vivir como ciudadano? En un sistema democrático los gobernantes no obligan a sus ciudadanos a ir a una plaza pública o a manifestarse en las calles en su “apoyo”. En ese tipo de régimen se respeta el derecho de los ciudadanos, a expresar libremente sus simpatías políticas.

Por otra parte, la juventud también se ve afectada con esta subordinación. Me indigna ver como el gobierno trata de manipular y engañar a los jóvenes, ofreciéndonos cuotas de poder y liderazgo en nuestras comunidades; pero a ciencia cierta no tenemos ni voz ni voto, pues sehace lo que los altos mandos ordenan.

 

Según lo que he aprendido y leído de la historia de Nicaragua destaco que entre los años 70 y 80 se luchó por derrocar a la dictadura somocista y lograr vivir en democracia, pero, al analizar la situación actual del país me doy cuenta que, más de tres décadas después, el ciclo se repite.

 

Este es el momento en que los jóvenes nicaragüenses debemos reflexionar en nuestro actuar y pensamientos para que en un futuro no seamos dependientes de un gobierno, sea izquierda, derecha o centro; sino, que seamos verdaderos ciudadanos y vivamos en democracia.

(*) Estudiante de I año de Comunicación, UCA.

 

 

Malditos avales

 Jorge A. Vanegas (*)

Las palabras son cortas ante la inmensa satisfacción que muchos jóvenes sienten saber que han concluido con sus estudios universitarios, 5 años se fueron y comienza la nueva etapa, encontrar un trabajo y ser parte del desarrollo de este país.

 

En muchos estudiantes de las distintas universidades de Nicaragua existe un deseo, trabajar para el estado y no esta mal que lo deseen, están en su derecho, aquel joven que no anhele un puesto, estudió en vano. Pero los sueños de un salón desaparecen y se topan con  la realidad demasiado cruel principalmente para los jóvenes con talentos, excelencia académica y con deseos de superación: avales políticos y carné de militante.

 

Nadie que no profese el partido político que gobierna en este país puede darse el lujo y decir con mucho orgullo que tiene un puesto en el Estado, y es lamentable, la misma Constitución Política de Nicaragua afirma en el articulo 57: “Los nicaragüenses tienen derecho al trabajo acorde con su naturaleza humana”, que pasa entonces, ¿aquellos que no tienen dichos avales son extraterrestres?

 

¿Dónde se ha visto que ya no importa si eres o no apto para un puesto, ahora se ve si eres o no militante de la Juventud Sandinista, si andas de arriba abajo con los del grupo del poder ciudadano o en las rotondas haciendo nada, es indignante ver que para nada sirve pasar tantos años de duro esfuerzo en una universidad, para que al salir de ella con tu título y todas las capacidades de trabajar  se te cierren las puertas por no ser del mismo partido político.

 

Ya se es bien conocido este asunto y no es tema nuevo, nadie se puede hacer de la vista gorda contra esta aberración, el que lleve el mejor sello o la mejor firma, el que sea recomendado por el de mas alto rango en el partido, vale mas que un titulo de excelencia académica y ¿cómo es que los emblemas del partido dicen que hay trabajos para todos?  ¿dónde esta el gobierno socialista y cristiano que dice ser?, ¿dónde esta el verdadero pueblo presidente que tanto proclaman? muriéndose de hambre y de decepción gracias a esas condiciones absurdas que no te dejan trabajar.

 

Basta de tantas condiciones denigrantes. Las experiencias y las capacidades no se miden por un carné ni el deseo de superación por un aval político. Lo mas triste de todo esto, es que muchos jóvenes que no son sandinistas, por necesidad toman el último recurso de sacar un carné y vender sus almas a un circulo vicioso que les obliga participar y ser fieles en actividades de un gobierno que no escogieron. Dignidad y mas empleos !Eso es lo que se exige!

 

(*) Estudiante de I año de Comunicación, UCA.

 

Hora de despertar

Laleska Carballo (*)

Se acercan las “elecciones” en noviembre. El presidente Daniel Ortega ya tiene lista su jugada, el pasado 2 de agosto 2016 se declaró a Rosario Murillo  (su cónyuge) como candidata a la vicepresidencia. Todos sabemos el resultado de estas elecciones. El pueblo nicaragüense parece dormido, solo son unos pocos los dispuestos a impedir esta fatalidad. Ya hemos pasado la dinastía Somoza.

¡Ahora estamos en la dinastía Ortega! …¿El pueblo presidente?, ¿Cuándo?, muchos jóvenes están cegados, comprados, pendientes de cualquier cosa menos de los acontecimientos de nuestro país.

¿Porque hay que esperar más tiempo para poner fin al tirano?; nuestros parques con WiFi cuando necesitamos más hospitales, las calles de la capital visten los colores  chillantes con carteles y fotos de publicidad cuando se necesita más escuelas para erradicar el analfabetismo, necesitamos más planes de educación para que ningún muchacho se quede fuera de un aula de clase. Necesitamos respuestas a las problemáticas de nuestra Nicaragua soñadora.

¡Necesitamos que se respete nuestro derecho a elegir!

Al enfatizar sobre los medios de comunicación, nos damos cuenta (esencialmente en los canales nacionales) que están comprados por los diferentes consorcios del país. Ejemplos: Pellas, Ortega Murillo, Promérica, etc.

Centralicemos el Ortega Murillo; este grupo es el más popularen el país. Canal 2, canal 10, canal 6, y principalmente canal 4 sin profundizar podemos observar que es totalmente partidario, “nada malo hace el gobierno”, “Nicaragua es libre, socialista y solidario”…

El gobierno prefiere que seamos ciudadanos al estilo romano, es decir pasivos (a los romanos se les reconocía derechos a quienes los ostentaban pero no el de participar en el gobierno). Pero llegó la hora que los nicaragüenses nos levantemos contra este sistema y que seamos ciudadanos al estilo griego (todos colaboran en la toma de decisiones, hay democracia).

Podemos luchar, quitarnos la venda de los ojos especialmente a los jóvenes. Es una lástima ver a tantos muchachos en “la juventud sandinista” que el pasado 19 de julio  muchos asistieron sin ni siquiera conocer la historia de porque andan ahí, se les pregunta el por qué y las respuestas comunes son: “el 37 aniversario de la revolución”, “es que mi papá ha sido siempre sandinista y ahora yo también”. Son increíbles este tipo de respuestas.

En noviembre el día de las elecciones, los nicaragüenses iremos a votar. No renunciaremos a nuestros derechos porque es una de nuestras maneras de luchar; votaremos por personas, no por partidos, ni banderas. Votaremos por los ciudadanos que creamos serán responsables.

Crearemos la verdadera democracia, Nicaragua verá la luz. Es cuestión de unión, determinación de todos, no de pocos; de despertar a los que aún están dormidos, no importa la ideología, la religión, todos somos parte de este hermoso país que ha sufrido mucho… Es hora de dar vuelta a la página y despertar.

(*) Estudiante de I año de Comunicación, UCA.

 

Aulas y libros por arbolatas

Laurence Anaiza Navarro Aguilar (*)

En la actualidad Nicaragua está pasando por una etapa donde el gobierno tiene más interés en construir árboles metálicos de 4 metros de altura. Como todos observamos estos árboles se encuentra por toda la ciudad de Managua.

Pero ¿Qué pasa con la infraestructura de los centros de estudios y la educación gratuita en el país?

La infraestructura de los centros de estudios públicos no es buena. Hay pocas aulas y la demanda de estudiantes cada año crece. En una aula de clase capacitada para treinta alumnos, cuarenta máximos podemos encontrar que hay hasta 55 estudiantes. Un profesor no puede manejar un grupo de 55 estudiantes.

La inversión del gobierno en la educación no llega ni a los cincuenta córdobas por alumno. La educación es una de las cosas que el gobierno debería invertir más, después de la salud.

Que es lo bueno de tener internet público en plazas o parque cuando no estamos recibiendo una buena educación.

En Nicaragua podemos observar que hay más parques que escuelas, no podemos negar que se interesan por remodelar los parques, en cambio hay muchas escuelas públicas que nunca han tenido una remodelación.

No hay bibliotecas en las escuelas y si hay los libros están dañados, no hay suficiente abasto de libros para el número de estudiantes.

Tener derecho a la educación es importante y es mucho más importante tener una educación de buena calidad. Deberían de construir más escuelas en el área rural ya que en esta zona nos podemos encontrar una escuela cada cinco kilómetros.

Los niños y adolescentes que asisten a escuelas ubicadas en el área rural tienen que caminar todos los días esos cinco kilómetros para asistir a clases. No solo los alumnos tienen que hacer esfuerzos sino que también los profesores.

Por falta de escuelas en el área rural existen los multigrados aunque para el Ministerio de Educación estén prohibidos, existen es esta zona. Una educación de multigrados no es educación, un niño necesita la atención y apoyo en su aprendizaje por parte del maestro.

Existen profesores que tienen que trabajar en dos centros de estudios porque el salario de ellos no abastece el costo de la canasta básica.

Nicaragua es uno de los países con mayor bono demográfico una de las cosas que deberían hacer es invertir en una buena educación para así aprovechar al máximo la juventud nicaragüense.

Si quitamos un árbol metálico de las calles de Managua y con ese dinero que se construyó dicho árbol lo utilizamos para comprar libros, hacer laboratorios de computación. Habría más niños emocionados por querer aprender a utilizarlos.

No tendrían por qué alegrarse cuando construyan un parque con internet gratuito.

Los jóvenes son el futuro de Nicaragua y sin una buena educación que de bueno será el futuro de nuestro país.

(*) Estudiante de I año de Comunicación, UCA

 

Contraargumentando a Daniel Ortega

Victoria Macdonald (*)

 

El pasado 19 de julio de 2016, durante el 37° aniversario del triunfo de la revolución Sandinista, el presidente de la República, Daniel Ortega, se presentó en la Plaza de la Revolución; pronunciando una cadena de afirmaciones sobre la trayectoria del FSLN desde su aparición y haciendo énfasis en las consecuencias de la derrota del90.

–Después de las elecciones del 90,sucede lo que sucede afirmó el Presidente-. Después de una derrota electoral frente al imperio; el pueblo no pudo votar libremente. Porque al pueblo le decían: Sí votas por el Frente Sandinista, va a continuar la guerra y la muerte para la juventud; para el pueblo.

Partiendo de esta declaración, es imprescindible comparar las críticas que realiza Ortega, ya sean acertadas o infundadas, con la situación que enfrenta Nicaragua actualmente.

En las elecciones pasadas y en las próximas a realizarse ¿Cómo se ven los nicaragüenses frente a su derecho al voto? ¿Tienen verdadera libertad de elección o están sometidos a manipulaciones del poder?

¿A caso no se le ha dicho a la población: Si no votas por el frente Sandinista, perderás tu empleo, tu hogar, tu dinero, y los alimentos básicos y materiales de construcción que te entregamos gratuitamente?

“Y se dio esa votación,” –continuó Ortega-.  “En una elección que no fue democrática, porque el pueblo fue a votar bajo la amenaza, bajo el temor del imperio yanqui.”

Nuevamente se debe deliberar acerca de las bases que sustentan aquellos argumentos. ¿Cómo puede un dirigente criticar la opresión en las elecciones de otros presidentes, si su propia candidatura es la máxima encarnación de la falta de democracia?

Desde la ilegalidad en la reforma a la Constitución Política que le permitió al presidente reelegirse,  hasta las inconsistencias en los votos sometidos en deliberaciones previas, la negación totalde una observación internacional en las elecciones próximas, y la controversial postulación de la primera dama, Rosario Murillo, como candidata a la vicepresidencia del país; la población de Nicaragua se ha visto desprovista de toda expresión de democracia.

“En el FSLN nadie ha entrado nunca por obligación” –aseguró el señor presidente-.“Ni entrarán nunca por obligación. Se entra por conciencia, por voluntad, por coraje, por compromiso, por patriotismo.”

Sobre la veracidad de las palabras anteriores, se puede dudar mucho.

¿Es realmente por voluntad propia que los nicaragüenses asisten a la plaza cada 19 de julio, o acontece por imposición indirectade parte del gobierno? Los campesinos que son transportados a la capital desde las zonas rurales del país… ¿Actúan desde un auténtico sentido patriótico o por mera obligación e impotencia?

¿Y qué sucede con los jóvenes? Los estudiantes que se integran a las marchas y tertulias…. Las futuras generaciones… ¿Tienen verdadero coraje, conciencia, compromiso y voluntad? ¿O se mueven como autómatas y títeres; incapaces de contradecir a las autoridades que los rigen?

(*) Estudiante de I año de Comunicación, UCA

 

No hay periodistas asesinados, pero sí muertos civiles

Walter Guadamuz (*)

Nuestro pueblo merece la libertad. Merece el respeto, merece que se le escuche, merece que se le tenga siempre en cuenta…ese ha sido el ideal de tantos hombres, que a lo largo de la historia, indignados por la corrupción, han denunciado sin miedo a los capaces de todo por la ambición.

Pedro Joaquín Chamorro Cardenal era uno de ellos, que en la dictadura somocista, desde la dirección del diario La Prensa, defendió al pueblo nicaragüense. Ni siquiera las amenazas de muerte lo detuvieron, dijo que nunca se cansaría de denunciar a los inmorales y a la opresión, y así lo hizo hasta su muerte en 1974 cuando fue asesinado.

En Nicaragua se ha censurado al periodismo por defender la libertad, por denunciar, por educar. Sin duda ha sido la profesión mas atacada por los poderosos (muchas veces gobernantes) que no les conviene que sean publicados sus actos que atentan contra la irrefutable dignidad del pueblo.

¿La gloria en nuestros días?

Y así como se ha sufrido tanto, en la actualidad se sigue arremetiendo contra el pueblo. El nuevo dictador está censurando, está evitando que se denuncie la injusticia que comete; tiene miedo.

Pero la censura de hoy no es la que se a visto a lo largo de la historia: No hay periodistas asesinados, pero si muertos civiles. No hay medios de comunicación quemados, pero si monopolizados. No hay una ley explicita de censura, pero si hay impedimento a la cobertura de los medios no oficialistas.

A Nicaragua se le informa lo que al nuevo Somoza le conviene, cada día miramos en los noticieros oficialistas una Nicaragua perfecta, hecha por un gobierno perfecto, dando a entender que si este sale del poder, toda esa maravilla de país se terminará. En nuestro país no hay institucionalidad, solo hay títeres a merced del dictador, “teatros” que se presentan diariamente, solo se juega con el pueblo.

La libertad de expresión es la figura perfecta de soberanía y democracia, donde está  hay justicia y respeto a  los derechos humanos; así queremos Nicaragua y así la quería Pedro Joaquín Chamorro  y muchos otros que la buscaron hasta perder su vida…donde hay libertad de expresión, hay gloria.

Denunciar a los inmorales

¿Vamos a dejar que se nos quite lo que tanto nos ha costado conseguir? El nuevo dictador va a continuar arremetiendo contra los derechos del pueblo, su límite ni él lo sabe aún, lo guían la ambición y el poder, esto  lastimosamente avanzará hasta convertirse en un régimen, en reprensión y sufrimiento.

Mantengamos el vivo ejemplo de la historia, de las luchas, el ejemplo de Pedro Joaquín, que se comprometió con su país y luchó por la libertad; mantengámoslo en nuestras mentes y actuemos, denunciemos la injusticia y defendamos la libertad; que la Nicaragua bendita y siempre libre no sea solo un eslogan, sino que sea palpable y se presente ante nuestros ojos. No dejemos que nuestro país sea pisoteado por los dictadores, hagamos una revolución, una revolución de pensamientos que aseguren el bien para nuestra nación.

Comprometámonos con nuestra Nicaragua y defendámosla con amor maternal, no quedemos callados ante la injusticia, denunciemos sin importar lo que se nos venga encima, esa es la actitud y el  norte de un buen ciudadano.

 “Mientras haya una máquina de escribir, un papel, un micrófono, una plaza pública, un balcón o espacio público para hablar aunque sea desde la cárcel, seguiremos denunciando a los inmorales…”PJCHC

(*) Estudiante de I año de Comunicación, UCA.

 

Impunidades de ayer y hoy

 

Fátima Laguna (*)

La historia se repite, increíble, pero cierto. Cuantos años van a transcurrir para que el pueblo se levante contra los asesinatos injustificados, así como pasó con el caso de las “Jagüitas”, el 11 de julio del 2015.

Esta tragedia impactó a toda la población, cuando una patrulla de la Policía Nacional le quitó la vida a un joven de 22años y un niño de 11, dejando 4 heridos, sin poderse defender a plena luz del día.

Según los voceros de la institución fue un operativo antinarcótico, la excusa perfecta para confundir un carro lleno de droga con una familia, será esto una venganza o una pasada de cuenta, al final la única respuesta de la Policía fue que se habían equivocado, con la frase “nunca quisimos hacer daño” y pedir disculpa pública.

Con decir “lo siento”, no van a recuperar la vida de sus seres queridos, incluso que con llevar a juicio a los que dispararon no van a resucitarlos, creyendo que van a hacer justicia, si la pena impuesta de 2 a 11 años, pero esto no se cumple en los años establecidos, esto de la justicia es falso, ni que oremos esto se compone.

Todo está manipulado en nuestras narices, lo peor es que resulta una pantalla para que la población mire que se está llevando a cabo el proceso, pero detrás puede ser que estén silenciando a la familia para que no sigan el juicio o más bien te dan algo a cambio, típicas formas de resolver el problema “dinero”para pagar los gastos funerarios o otra cosas materiales, como que sí el dolor y la vida se compra.

En qué país vivimos?, ¿Dónde el poder de un gobierno que es cristiano, socialista y solidario no quiere sangre derramada? sin embargo ejecuta un operativo por medio de la policía a matar a gente inocente y después se hacen los hipócritas pidiendo también  justicia y aclaraciones de los hechos.

Sí era un plan elaborado, el cual tenía un solo objetivo matar, como van a confundir una familia donde iban niños en una carro con narcotraficante. Tan ciegos somos que no vemos o no identificamos a nuestros propios enemigos dentro de un país corrupto.

Similar situación se vivió el 28 de diciembre de 1977, durante la dictadura somocista y que es registrado en el libro “El Periodista” de Pedro Joaquín Chamorro, cuando matan al profesor Eliécer Gámez, que iba a celebrar la Navidad con sus padres y sin ninguna explicación lo mataron a balazos, sin darle oportunidad de nada.

En ese tiempo el sistema atropellaba los derechos humanos nada alejado de nuestra realidad hoy en día, porque se sigue cometiendo, sin poner un alto. Es por eso que el gobierno se aprovecha de nuestras necesidades que con algo nos conformamos o nos olvidamos de hacer valer nuestros derechos que por ley todos tenemos.

Levantémonos ante estos asesinatos injustificados para que no se sigan cometiendo atropellos  y no se siga derramando  sangre de vidas inocentes.

 

(*) Estudiante de I año de Comunicación, UCA.

 

Crezco en una nueva dictadura

 

Carlos López (*)

Nicaragua se ha visto envuelto en demasiados casos de política, fraudes, ambición de poder, control de medios y censura hacia estos. Desde que nací, me he interesado por el acontecer noticioso de la nación, donde lo que siempre presentan es nota roja, que es lo que los medios tienen acostumbrada a la población ver, ya que piensan que eso es la noticia de interés para los lectores.

También a mis 18 años de edad siempre me ha gustado saber de historia, he leído muchísimo sobre la dictadura que sufría Nicaragua en el siglo XX. Y como el pueblo se levantó y lucho por sus derechos, para salir de ese hueco en el cual el país y su población estaban hundidos.

Han pasado ya 37 años desde que Nicaragua se proclamó libre e independiente, donde el pueblo avanzó y dejó atrás la dictadura. Pero mis ojos ven el futuro del país con otra perspectiva. Veo como en el año 2006 el señor Daniel Ortega llegó a la silla presidencial del gobierno y se ha mantenido ahí durante 10 años y queriéndolo prorrogar.

A lo largo de esos 10 años de gobierno Nicaragua ha retrocedido mucho, ya que nos encontramos en un país donde una familia (Ortega – Murillo) tiene monopolizado a los distintos medios, quienes los controlan sus hijos, informándonos solo alabanzas hacia su gobierno. En Nicaragua la libertad de expresión es limitada.

En el mes de noviembre del corriente se aproximan las “elecciones nacionales” donde se elige a Presidente, Vicepresidente y diputados. Y hemos visto como el señor Daniel Ortega se ha vuelto a postular al cargo y esta vez acompañándolo en la fórmula del partido su esposa Rosario Murillo. Vemos como quiere centrar todo el poder en su familia, esto se está volviendo otra vez una dictadura.

Pero por falta de educación política de la población que piensa que porque el gobierno inaugura parques, construye avenidas, instala arboles metálicos, eso es lo bueno que el da al país. Pero ¿Dónde están las escuelas? ¿Por qué no hay una buena educación secundaria?  ¿Por qué los jóvenes que logran bachillerarse, no ingresan a la universidad?

A un tirano, porque ya se le puede decir así a Ortega le conviene tener a un pueblo desinformado, y el gran error de la mayoría de los ciudadanos es apoyarlo. Me he dado cuenta que Nicaragua tiene un futuro incierto, hay muchas interrogantes y pocas respuestas, pero en este país no hay acceso a la información veraz, solamente hay una familia que es la oradora y los medios que son repetidoras y no informan todo el fraude y corrupción que envuelve a esta Nación.

(*) Estudiante de I año de Comunicación, UCA.

 

Jóvenes, es hora de decidir

 

Alannis Osiris Muñoz Lacayo (*)

 

Nicaragua está regresando a tiempos pasados y la población (sobre todo joven) está durmiendo. La crisis económica, política y social se encuentra en pleno auge ante nuestros ojos y no hacemos nada ¿Por qué? ¿Dónde ha quedado el espíritu revolucionario? ¿Dónde está el amor por nuestra patria? ¿Dónde está la juventud de Nicaragua? La respuesta es sencilla; hemos desplazado los legados de nuestros viejos revolucionarios por la superficialidad y la moda. Todo lo antes mencionado lo hemos tirado a la basura.

Los jóvenes nos hemos convertido en seres egoístas. No nos interesa nada de lo que sucede a nuestro alrededor, solamente nos importa lo que nos sucede a nosotros mismos. Irónico, pues todo lo que pasa fuera de nuestra burbuja imaginaria, nos afecta directa o indirectamente, pero claro, estamos tan cegados por la superficialidad de hoy en día,  que eso no lo podemos diferenciar.

Nos queremos convertir en víctimas críticas, que culpan todo el tiempo al sistema o la sociedad, pero, ¿No somos nosotros parte de la sociedad? ¿Qué estamos haciendo por el cambio? Completa mentira sería decir que hacemos mucho, porque todos sabemos que no es así. Una cosa es que queramos cambio en el país, otra muy diferente es que luchemos por ese cambio.

Seamos honestos, jóvenes. ¿Nos importa en verdad lo que sucede en el país? ¿Nos importa si hay una nueva dictadura o no? ¿Nos importa si nuestros derechos se están cumpliendo? Quizá en algún momento vemos la situación y pensamos ¿Pero hacemos algo además de publicarlo como critica en nuestro perfil de Facebook? No basta con hablar, lo importantes es actuar.

Gastamos horas y horas de nuestro tiempo en actividades nada productivas, como tomarnos selfies y publicarlas en nuestras innumerables redes sociales a la espera de la mayor cantidad de likes; visitamos cada fin de semana una discoteca; conversamos con nuestros amigos sobre nuestra última ruptura o plan de encontrar el amor; nos desgastamos física y mentalmente tecleando y tecleando hora tras hora en nuestro amado celular. No digo que esté mal, somos jóvenes y por supuesto debemos divertirnos, pero, ¿Es todo eso lo primordial? No, mis estimados, no lo es.

Es momento de madurar. La vida va pasando, nuestra juventud se acabará y en algún momento seremos esos ancianos de los que nos solemos burlar ¿Y qué habremos hecho hasta entonces? Rubén Darío decía que “somos un tesoro”, hermosa comparación. Los tesoros son codiciados, anhelados, importantes y brillan. El problema aquí es que nuestro brillo se está apagando ¿Seguiremos siendo un tesoro en realidad?

Recuperemos el legado de nuestros ejemplos revolucionarios. ¿Por qué querer ser un Justin Bieber o una Rihanna, cuando podemos ser un nuevo Pedro Joaquín y una nueva Arlen Siu? Los legados están, pero no los queremos aprovechar. No se puede tapar el sol con un dedo, los problemas están ahí y ningún héroe de Marvel nos vendrá a salvar, porque los únicos héroes aquí somos nosotros.

Hipocresía podrán decir que es escribir esto, dado el hecho de que soy joven. Pero no, señores, hipocresía y preocupación son dos cosas muy distintas, y a mí en verdad me preocupa que estemos durmiendo ante la situación de nuestro país, porque nosotros somos el futuro.

Pedro Joaquín Chamorro, el periodista, escribió, denunció, habló, peleó, luchó y prácticamente dio su vida por la mejoría de nuestro país, ¿Qué esperamos nosotros para hacer lo mismo? Su legado quedó y es momento de seguirlo. Es momento de que abramos los ojos, nos despeguemos de la pantalla de nuestro celular y salgamos a la calle a marchar, denunciar, exigir y luchar por una patria libre. Es momento de dejar nuestra huella. Es hora de decidir en dónde estamos los jóvenes, si en nuestra vida de ensueño o nuestra realidad.

 

(*) Estudiante de I año de Comunicación, UCA

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