Los pelones de la UNAN, hace 77 años

Cortesía de: Museo Virtual, Universidad de León, Bicentenario 1812-2012, reproducción de Amara Quintero/Aitáenlared

Examen de admisión para alumnos de primer ingreso en la facultad de Medicina de la UNAN hace 77 años.

 

Pelones que fueron héroes en 1959

 

El bachiller de hoy que llega a su primer día en la universidad solo empieza a sudar frío al escuchar de las clases y los profesores, pero en los años 40, hace 77 años, había otro problema; en los pasillos, los salones y hasta en los parques de la ciudad de León, sin misericordia, eran víctimas de una cacería: otros estudiantes los perseguían con tijeras para bendecirlos como “Los Pelones”, un apodo que todavía se escucha, pero sin conocer el origen de la tradición que un día se grabó con sangre y contra una dictadura que venía cortando más que el cabello.


Amara Quintero (*)

 

Transcurría el año 1947 y la única universidad que existía estaba ubicada en la ciudad de León, donde miles de bachilleres tenían que pasar por la ya tradicional bullanguera, y para algunos dura prueba, de dejarse cortar el pelo a punta de tijerazos sin ton ni son, para convertirse en los famosos “Pelones”.

 

El profesor y periodista leonés de generaciones, Arnoldo Quintanilla de 75 años de edad brinda una luz del origen de Los Pelones: “En la vida militar se da. Lo que quiero decir es que no es propiamente estudiantil. A los novatos los someten a unas pruebas groseras, como chiste, como para decir que están bautizados (…) Se inició en América del Sur, tal vez no los peloneaban pero le hacían otras cosas; aquí fue que se estableció esa modalidad de pelonear”.

 

Amara Quintero/Aitá en la red

El profesor y periodista Arnoldo Quintanilla  en una de las máquinas de escribir de Armando Quintero Martínez (Periodista y fundador de Nicaragua Adentro).

 

Para Gonzalo Alvarado Acetuno, de 76 años de edad, quien fue un “pelón” y participó en la guerrilla del 23 de julio de 1959, esa costumbre era de mal gusto, ya que no a todo mundo le gustaba que lo pelonearan a la fuerza. “Es un abuso que un alumno viejo se diera el gusto de ir con una tijera a cortar el pelo a todo aquel que llegara nuevo a inscribirse”, dijo con cierta sonrisa al recordar aquellos días.

 

 

León entre el humor y la represión…

 

El 19 de julio de 1959, los universitarios y el comité encargado de hacer el desfile habían decidido realizarlo cada 23 de Julio como demostración al pequeño pueblito sobre quiénes eran los de nuevo ingreso, pero no solo “Los Pelones” eran parte del desfile, también la población en general; estudiantes de secundaria, de otros años de la universidad, los mirones, vecinos etcétera.

 

“Era tipo carnaval donde los muchachos de años superiores y “Los Pelones” se divertían. Tomaban licor, las muchachas bailaban, era un jolgorio, una alegría estudiantil. Después del desfile había una fiesta a la cual todos asistían”, recuerda el profesor Quintanilla. “Tenía la participación popular, eso era una característica, porque León era pequeño, no es como hoy, lo que usted ve hoy, eso no existía antes”

 

Rosa Sandino, vecina cercana a la universidad de León, y con 78 años de edad recuerda con cierta dificultad de memoria, mirar a los muchachos pasar vestidos de mujeres imitando a Somoza y sus generales, como una forma de manifestar el desprecio hacia el gobierno de esos años.

 

Al final todos tenían que ir a la barbería…

 

En esos tiempos eran bien raras y escasas las máquinas para rasurar. Por lo tanto los de años superiores agarraban a todo aquel nuevecito que llegaba a inscribirse y le daban varios tijeretazos. Claro, como les dejaban el pelo pésimamente recortado; como dice la gente “chancomido”, tenían que dirigirse a la barbería para que los pelonearan de una vez por todas.

 

“Cuando yo llegué a inscribirme por primera vez, recién bachillerado, Oscar Danilo Rosales por aquel entonces me conocía (ríe) y quiso pelonearme y casi me peleo con él, sólo porque éramos vecinos. Él quería darse el gusto de pelonearme, hubo un cierto forcejeo entre nosotros, pero al final deje que hiciera lo que quisiera y me fui a la barbería para que me pelonearan.” Recuerda entre carcajadas Acetuno a la vez que sus ojos se llenan de viejos recuerdos.

 

 

Arnoldo Quintanilla como anécdota graciosa recuerda una vez cómo 20 estudiantes buscaban la manera de agarrar a un joven chontaleño: Este muchacho medía 6 pies aproximadamente. Un hombre fuerte, atlético, no tenía nada de grasa a pesar de que era chontaleño. Parece que no tomaba leche, ni comía mantequilla. Se plantó y dijo “¡a mí no me pelonean!” porque sabía que podía golpear o mal golpear algún estudiante y causaba temor. Pero entonces un bandido dijo que estaba en capacidad para hacerle una llave, y en efecto le dobló los brazos hacia atrás, de tal manera que él no tuvo la menor fuerza para desligarse y como no podía mover la cabeza porque lo podían herir entonces solo le quedo dejarse pelonear.”

 

Juan Quiroz, a sus 76 años de edad, sobreviviente de la Masacre del 23 de Julio cuenta con un habla triste y de manera pausada sus recuerdos de pelón: “Cuando me bachilleré me fui directo a mi casa, casi no me gustaba salir. Pero ese mismo día que me bachilleré, me fui a la barbería a que me pelonearan, porque sino lo seguían a uno”

 

Amara Quintero/ Aitaenlared
Juan Quiroz.

 

El último desfile

A las cuatro de la tarde del 23 de julio de 1959 “Los Pelones” (novatos) y un gran número de estudiantes de otros cursos, se congregaron en la universidad para dar iniciación al desfile. A la cabeza iba la Junta Directiva del Centro Universitario y señoritas estudiantes que portaban las banderas de la universidad y de Nicaragua.

 

Dado el estado de sitio en que se encontraba el país desde el primero de mayo de 1959, fue preciso que los estudiantes obtuvieran de las autoridades militares el permiso para desfilar y poder así recorrer algunas de las calles de la ciudad. La idea era desembocar finalmente en la legendaria Calle Real, pero al llegar al sitio fueron sorprendidos por la presencia de un pelotón de la Guardia Nacional. El oficial al mando les hizo ver que no los dejarían pasar. Para evitar confrontaciones se optó por regresar al edificio central de la universidad donde se fueron reconcentrando más compañeros (…) Claro que después regresarían y sería el baño de sangre, según la Gaceta Universitaria, del 13 de agosto de 1959.

 

El desfile se convirtió en una protesta pacífica para el derrocamiento de la dictadura somocista, y por la Masacre de El Chaparral, fue también una manifestación de duelo. Se ordenó que los varones llevaran camisas blancas y corbatas negras y las muchachas trajes de luto. Hoy en día se hace una pequeña demostración de lo que se vivió en la masacre estudiantil por alumnos de secundaria y universitarios.

 

A las cuatro de la tarde del 23 de julio de 1959 ocurrió en las calles céntricas de la ciudad de León la masacre de estudiantes que ejecutó una compañía de la Guardia Nacional. Los jóvenes de la Universidad de León utilizaron el día del carnaval estudiantil o desfile de Los Pelones para manifestar su duelo y protestar por la masacre de los rebeldes de El Chaparral, ocurrida a las 12:45p.m., del día 24 de junio de 1959, según la biografía de Oscar Danilo Rosales.

 

“El 23 de julio fue el último desfile de “Los Pelones”, desembocó en una tragedia, entonces lo eliminaron, ya en 1960 no hubo más desfile de pelones, subraya Quintanilla

Doctor Tünnermann cortó la controversial la tradición

En 1959 se dejó de realizar el desfile por la ocurrida masacre estudiantil, sin embargo los alumnos continuaron con su costumbre de pelonear a todo joven de primer ingreso, hasta que apareció el doctor Carlos Tünnermann Bernheim como rector en 1964.

“Esta costumbre, que tenía muchos años y era una tradición se terminó cuando yo llegué a la rectoría e impedí que pelonearan a algunos estudiantes, quitándoles personalmente las tijeras a quienes los habían tendido en el suelo del parque de La Merced, con grave peligro pues podían sacarle los ojos”.

Algo parecido me sucedió en Managua cuando vi que sobre la carretera que conduce al recinto Rubén Darío estaban peloneando a un muchacho tirado en el suelo polvoso. Me vine de la oficina de la Rectoría y les quité las tijeras. Luego reuní a los estudiantes en el auditorio Ruiz Ayestas y les dije que era una vergüenza esta costumbre, que era más propia de los cuarteles militares y que la practicaban en la Academia Militar. Les dije: ´¿Son ustedes universitarios o son aspirantes a guardias?´. Logré que la propia directiva del Centro Universitario (CUUN), la máxima autoridad estudiantil, acordara cancelar definitivamente esa tradición y sustituirla por un baile de bienvenida a los estudiantes de primer ingreso”, escribe el doctor Tünnermann en “Fragmentos de mis Memorias” publicado en la revista de Temas Nicaragüenses de noviembre del año 2015

Hoy en día a “Los Pelones” o alumnos de primer ingreso, se les hace una fiesta de bienvenida que es organizada por el Centro Universitario (CUUN), donde entra la participación de todas las facultades, lo más asimilado que han logrado hacerlo a los años 47 es que, para poder entrar gratis a la fiesta, se tienen que dejar pelonear.

 

Video de Amara Quintero / Aitaenlared

Profesor Arnoldo Quintanilla habla acerca de la historia de Los Pelones de la UNAN.

 

Hablan los estudiantes de hoy

 

  • “No tengo idea de cómo surgió la tradición de “Los Pelones”, solo he escuchado la versión actual que es enfocado en la fiesta de bienvenida de los estudiantes de nuevo ingreso, pero del origen y significado, no sé”

 

Diego Roa, estudiante de Medicina Veterinaria en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, León (UNAN-León)

 

  • “Yo como estudiante actual, no tenía idea acerca de la costumbre que se hacia en la UNAN-León para dar a conocer a los de primer ingreso, sería bueno que hoy en día se hiciera algo parecido” (entre risas)

Raúl Espinoza, estudiante de Ingeniería Industrial en la Universidad Nacional de Ingeniería             (UNI-IES)

  • “Pues la verdad no sé mucho sobre eso, lo poco que sé por los portavoces de UNEN. Sé que en algún momento las facultades de algunas universidades tenían la tradición de rapar a los varones de nuevo ingreso como parte de la bienvenida.”

Guillermo Legall, estudiante de Diseño Gráfico en la Universidad Politécnica de Nicaragua             (Upoli)

  • “Sí he escuchado de “Los Pelones” pero no sé su origen, nunca me interesó saber, lo que siempre me imaginé es que eran de primer ingreso, y como no saben nada entonces están calvos, no sé.”

 

Jessica Ballesteros, egresada de Gestión de Empresas Turísticas y Hoteleras de la UNAN-León.

La mayoría de los estudiantes capitalinos que dijeron “No” expresaban que la palabra “Pelones” se había originado en Managua. Otros si tenían ciertas pinceladas de información y lo asimilaban con los niños recién nacidos que no tienen pelo (y se les dicen pelones) así como los estudiantes de primer ingreso, están naciendo en un mundo nuevo.

 

Pelones que hicieron historia

“Sed de venganza”: Juan Quiroz

“Yo fui “Pelón” y soy sobreviviente de la masacre. A mi me entro un balazo por la parte de atrás y me salió por el ombligo, me desbarato, por nada me lleva a la tumba, estuve 6 meses en silla de ruedas (…) Yo solo pensaba en la venganza. Le decía a mis compañeros que me pasaran una metralleta, me ponen por donde van a pasar esos malditos, me van a matar pero me voy a dar gusto, pero que va, no me dieron la metralleta.”

 

TachoOrtíz decía que nos retiráramos para evitar un derramamiento de sangre”: Gonzalo Alvarado

Gonzalo Alvarado Acetuno: “Pelón” y participé de la guerrilla del 23 de Julio y perdió su pierna izquierda en la masacre estudiantil”.

 

 

 

(*) Estudiante de Comunicación, UCA.

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