Jesuitas proponen economía social y solidaria como alternativa

Foto tomada del sitio WEB de la UCA

El padre David Fernández recibe de su homólogo rector, padre José Idiáquez, uno de los símbolos emblemáticos de la UCA, una réplica de una obra escultural del padre Ernesto Cardenal.

 

 

¿Quién le pone el cascabel al capitalismo salvaje?

 

Juan Ramón Huerta

 

 

Desarrollar un modelo de economía social y solidaria entre el capitalismo salvaje  y la economía pública que persiga el interés económico de una sociedad, es la propuesta que dejó encarnada para el debate, el padre jesuita David Fernández, rector de la Universidad Iberoamericana de la ciudad de México, durante la lección inaugural del año 2017 de la Universidad Centroamericana, UCA.

 

La conferencia de una hora del sacerdote jesuita mexicano fue el corolario de una intensa jornada de un día en la que se expusieron los mejores ejemplos y reflexiones acerca de este fenómeno que, si bien es cierto no es nuevo, persiste como alternativa al capitalismo salvaje y a las viejas y alienantes relaciones de producción tradicionales.

 

“Se trata de una forma de producir y consumir en la valoración del ser humano, con una base asociativa, autogestionada, una producción ampliada a la vida”, dijo en un fragmento de su exposición el padre Fernández.

 

El contexto de país

 

La conferencia del rector jesuita ocurre en momentos cuando la economía nicaragüense se desarrolla con buenas notas en su expresión macro con el beneplácito de los organismos multilaterales que financian proyectos que no necesariamente están enraizados en los sectores populares.

 

Como muestra que el discurso del académico no está lejos del alcance de los sectores empobrecidos del país, horas antes, durante el desarrollo del seminario, un grupo de mujeres representantes de tres municipios del suroriental departamento de Carazo, presentaron el desarrollo de un proyecto productivo comunitario que ha crecido a la par de la apuesta del gobierno del llamado programa “Hambre Cero” que recientemente colapsó en su financiamiento y que estaba cargado de un sello asistencialista partidario. “No es lo mismo, aunque se parecen” aclaró Carmen Maximina  Martínez del organismo Asociación Tierra y Vida, al establecer su independencia del plan gubernamental.

 

El ser humano en el centro

 

La propuesta académica en su concepto básico concibe el desarrollo económico de las personas y no la maximización de las ganancias, por lo tanto, expresa el rector Fernández, “constituye una herramienta para salir de la pobreza”.

 

No obstante, el padre Fernández fue crítico de las llamadas corrientes de izquierda de América Latina las que clasificó en por lo menos seis tipos, con el común denominador de que la mayoría acepta las reglas del capitalismo salvaje como un modelo establecido y contra el cual ya se perdió la batalla. Habló desde las izquierdas que aceptan el marco capitalista y llaman a luchar tímidamente, hasta las que afirman que es inútil luchar, o las que se apoyan en discursos y luchas sectoriales en defensa de los derechos humanos, género, diversidad sexual, defensa de la tierra pero que no trascienden.

Foto tomada del sitio WEB de la UCA
El padre David Fernández desdpués de firmar un convenio de cooperación con el rector de la UCA, padre José Idiáquez.

 

Una misión

 

Advirtió un marcado sesgo en la despolitización de las sociedades y dijo; “nosotros como universidades debemos llevar la politización de la economía social y solidaria”.

 

En la perspectiva de la construcción de empresas de economía social y solidaria existe una “acción emancipadora”, sostiene Fernández al explicar que los beneficiarios son los pobres del campo y la ciudad, los desamparados a quienes en reiteradas ocasiones se ha dirigido el papa Francisco desde que asumió la silla de Pedro.

 

Se trata de empresas que deben hacerse con “sagacidad” sostiene el rector de la Iberoamericana de ciudad de México porque “son procesos que van de reformas pequeñas a grandes en un campo que históricamente “ha estado dominado por los poderosos”, dijo.

 

Si bien es cierto, estos cambios sociales y económicos deben hacerse desde los movimientos sociales, Fernández instó a hacerlo con el Estado porque “no se puede transformar nada ni dentro ni fuera del Estado, se trata de cuestionar el Estado con independencia y cierta distancia”.

 

Contrastes

 

Horas antes, una expositora mexicana habló del ejemplo de emprendedurismo de los jóvenes de Ecosol en Puebla, desde un laboratorio de Innovación Económica y Social de la homóloga universidad Iberoamericana de Puebla donde uno de los proyectos es la crianza y procesamiento de los chapulines, un plato exquisito de los aztecas.

 

A diferencia de otros proyectos, aquí existe una partida presupuestaria importante para el desarrollo de estas iniciativas que surgen de las universidades.

 

En Nicaragua, la Universidad Centroamericana recién acaba de inaugurar un centro de innovación y ha recurrido al sector privado y a la cooperación internacional para hacerlo funcionar.

 

El desafío de una economía social y solidaria pasa por crear espacios de diálogo para ejecutar acciones transformadores que a la vista del poder pudiera verse hasta subversiva, dijo el rector de la Iberoamericana de ciudad de México.

 

El padre Fernández recomendó formular exigencias precisas al Estado “antes las cuales no tenga excusas”, expuso el padre Fernández.

 

 

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