Un cementerio museo de 186 años

Alicia Cano /Aita   Tumba de Fruto Chamorro

Cementerio de Granada alberga los restos de nueve ex presidentes de Nicaragua

 

Un particular camposanto neoclásico con 186 años de existencia alberga a nueve ex presidentes nicaragüenses, poetas, escritores, artistas y personajes reconocidos a nivel nacional e internacional que lo han convertido en un lugar donde la muerte, la arquitectura y la historia unen sus fortalezas para crear una exhibición cultural

Alicia Cano 8 (*)

Granada es una ciudad colonial fundada el 8 de diciembre de 1524, sitio donde han ocurrido hechos históricos que han marcado la memoria de Nicaragua, lugar de mucho auge turístico y cultural y, entre otros atractivos tiene un cementerio reconocido por historiadores y arquitectos como una “joya cultural”.

 

En 1830 se inauguró en su lugar actual, ubicado en el costado sur de la ciudad para salir a carretera Nandaime, sin embargo, originalmente estaba situado en lo que hoy se conoce como Avenida Vega.

 

Según el responsable de la biblioteca municipal de Granada,  Jorge Díaz Jiménez, en el siglo diecinueve Granada tenía una gran cantidad de extranjeros, italianos en su mayoría, que aportaron a la construcción de edificios para la ciudad,  y gracias al  buen desarrollo económico que sostenía a la ciudad en ese entonces, se decidió elaborar un cementerio “apto” para la imagen de la localidad, por lo que fue hasta en 1922 que se logra terminar completamente la obra neoclásica.

 

Alicia Cano/Aita

Pedro Vargas, escultor

 

 

La arquitectura neoclásica

 

Entre esculturas, mausoleos, tumbas, lápidas y capillas se encuentran los elementos que conforman la definición de “neoclásico” el cual ha empañado el nombre de este cementerio y su arquitectura. Cualquiera que vea a simple vista las elaboradas figuras que abundan en el sitio puede determinar el alto valor monetario de estas, pues son consideradas como obras de arte que también se apoderan de un valor histórico.

El elemento mayormente utilizado en las construcciones es el mármol, por lo que el reconocido escultor granadino Pedro Vargas asegura la autenticidad y pureza al momento de ser trabajadas las piezas clásicas que utilizan mármol italiano o español, y talladas en piedra por un escultor, pero no solo desde la perspectiva arquitectónica, sino también la simbología que transmite cada pieza. Para él, la variedad de estilos arquitectónicos, como son ángeles, arcos de diferentes al estilo colonial, pergaminos, cruces, corazones y niños simbolizan el descanso y la paz.

Los remates también son parte importante de fragmento en todas las obras, pues estos coronan la parte superior en las capillas más reconocidas como son la de ánimas y la moralona.

 

La capilla de ánimas

 

Era 1871 cuando Teodoro Emilio Hocker disparó su inspiración al diseñar lo primero que se ve al entrar en el camposanto, la Capilla de las Ánimas, obra construida por el arquitecto granadino Carlos Ferrey Aragón, creador de la Catedral de Granada,  quien utilizó el mismo elemento utilizado para crear los muros de Xalteva, las paredes del convento San Francisco, y la calle más famosa la Calzada, la piedra basáltica encontrada en el cerro de Posintepe.

Este edificio está construido desde su raíz de esta piedra y su fachada es una réplica en pequeño de la Capilla Magdalena de París. Para el historiador y arquitecto granadino Fernando López la capilla está construida al “mejor” estilo neoclásico,  y aunque sea una réplica no idéntica al elemento destacable arquitectónico, los detalles como las ménsulas, los fustes, las columnas, los tímpanos de las ventadas y su frente triangular son los ingredientes para hacer un repertorio neoclásico puro.

 

La capilla de la Moralona

 

En el primer cuadro del cementerio, sector B, detrás de la capilla de las Ánimas, el cual económicamente responde a la clase alta, se encuentra otra una de las tumbas más reconocidas en todo el cementerio, la capilla de la Moralona, elaborada con un estilo meramente neogótico, la cual fue construida 80 años después de que estas corrientes arquitectónicas existieran en Europa.

 

En esta capilla hecha de mármol de carrara, traído específicamente desde Italia, esta sepultada Encarnación Hurtado viuda de Morales (nombre por el cual nadie la reconoce), popularmente conocida como la Moralona, una señora que estuvo casada con uno de los millonarios comerciantes de Granada, Santiago Morales. Ella era de estatura baja, y su esposo un hombre alto por lo que le apodaron de esa manera. Según López, alrededor de esta capilla se han creado leyendas e historias sobre la vida de la Moralona y su muerte, como el hecho de que en vida enterraba en guaca sus tesoros y dinero, pues no creía en las cuentas de banco y prefería sepultarlos en su casa frente al Convento de San Francisco donde se dice que aparece penando en busca de recuperar su tesoro.

 

Personajes importantes

 

Figuras importantes, como presidentes, poetas, escritores, personajes populares y deportistas también tienen lugar en la incontable historia que baña al cementerio granadino. José Dionisio Montiel Moreno, un panteonero que tiene 68 años de trabajar en el cementerio asegura saberse todos los nombres y apellidos de las personas enterradas en todo el cementerio, además, es responsable de haber sepultado a dos presidentes y varios personajes, por lo que es bastante conocido y siempre acepta dar tours por las tumbas de los más importantes.

 

En la larga lista se encuentra Fruto Chamorro el primer presidente y ultimo jefe de estado de Nicaragua dentro de los 30 años de gobierno luego de ser declarada como República, el primero en ser enterrado en el sitio y apenas uno de los nueve presidentes sepultados en este panteón.  Entre los otros ocho se encuentran José María Estrada Reyes, Fernando Guzmán Solórzano, Vicente Quadra Lugo,  Pedro Joaquín Chamorro Alfaro, Joaquín Zavala Solís,  Diego Manuel Chamorro Bolaños, Benjamín Lacayo Sacase y Lorenzo Guerrero Gutiérrez, siendo este último el único presidente liberal en el lugar.

 

Entre los poetas, deportistas y personajes se encuentran Pablo Antonio Cuadra, Carlos Martínez Rivas, Ernesto Mejía Sánchez, Heberto Portobanco, Roque Tadeo Zavala, Enrique “Quico” Fernández Morales, Carlos A. Bravo, Francisco Pérez Estrada, Mariana Montiel, “La Marucha”, Fernando Urbina, “Papa Q”, Lorenzo Mendoza,  “Liranza”, entre otros.

De igual manera hay muchas personas extranjeras que eran importantes en la vida social de Granada como lo fue Cirilo Ferrari, el creador de los coches de Granada, los Precorreli primeros joyeros de la ciudad, y alcaldes como Hilario Selva quien en 1906 puso las primeras piedras de la Calzada.   

 

El cementerio como un museo

Granada es conocida por ser un atractivo para el ojo turístico, los edificios, calles, parques y gente tienen una historia que compartirle al mundo sobre su belleza, por lo que   un cementerio con tanta historia y cultura, el cual fue proclamado Patrimonio Artístico y cultural en 2012, debería estar dentro de los puntos referentes para las personas que desean abrirle su mente a esta ciudad colonial.

 

Para el administrador del cementerio Domingo Rodríguez León el lugar ha venido conforme a las historias y los sectores culturales de mayor importancia en el país, por lo que muchos turistas consideran que este debería estar dentro de las guías turísticas, pues actualmente está escondido  gracias a su ubicación, sin embargo para Fernando López eso no es ninguna barrera, lo importante es que el bagaje cultural e histórico representado en este camposanto sea respetado.

 

 

 

“No hay un cementerio igual como este, lo digo y siempre lo he dicho, me atrevo a decir que es el más bonito de Centroamérica”

José Dionisio Montiel Moreno, panteonero.

 

 

 Cementerio dentro de un cementerio

 

Al caminar por el costado este de la Capilla de las Ánimas se encuentra un lugar oculto donde al acercarse se lee un rotulo que dice “Cementerio Israelita perteneciente a Teodoro Tefel” el cual consta de 13 tumbas con lápidas en forma vertical.

Nicaragua era ruta de tránsito en el siglo diecinueve, por lo Granada era un lugar con buen comercio abundante y muchos, al ver la estabilidad económica, se quedaron a vivir.  De esa manera llegaron los Tefel, los Jacoby y los Bolt a Nicaragua. En los años de 1930 los judíos empiezan a morir, y como estos no eran bautizados por la religión católica, no podían pasar para dentro del cementerio, por lo que compraron su propio terreno e hicieron el cementerio donde está actualmente ubicado, con la particularidad de tener verjas de color negro, sin bóvedas, ni mausoleos.

 

Alicia Cano/Aita

“Jorge Díaz, responsable de la biblioteca de Granada y Fernando López historiador y arquitecto”

 

(*) Estudiante de Comunicación, Crónicas y Reportajes

 

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